Mientras en Argentina se debaten las reformas económicas y de seguridad del
gobierno nacional, Mendoza ya había transitado ese camino hace años. Durante su primer mandato, Alfredo Cornejo implementó medidas clave que sentaron las bases del orden en la provincia: saneamiento fiscal, reducción del gasto público y un endurecimiento de las políticas de seguridad que anticiparon el rumbo que hoy toma Nación.

Las cifras lo confirman. Mendoza ordenó sus cuentas: redujo el déficit, achicó el gasto y optimizó la estructura estatal, con menos empleados y menos funcionarios. Estas decisiones permitieron que la provincia alcanzara el superávit fiscal mucho antes de que el debate sobre el equilibrio de las cuentas públicas se instalara a nivel nacional.

En materia de seguridad, la gestión Cornejo avanzó con reformas estructurales como el endurecimiento del Código de Faltas permitió sancionar conductas delictivas menores con mayor rapidez y efectividad, mientras que la modernización del sistema penitenciario fortaleció el control sobre el crimen organizado en la provincia.

Mendoza fue pionera en reducir impuestos distorsivos, eliminando Ingresos Brutos en sectores estratégicos para promover la inversión privada. Esto facilitó la llegada de nuevos capitales a la provincia, como la reciente inversión extranjera de la empresa china LiuGong.

Actualmente, en Argentina se discuten reformas similares a las que Mendoza ya
implementó con éxito. La provincia se posiciona como un ejemplo de orden y disciplina fiscal. «Los números no mienten: con gestión eficiente, el equilibrio es posible», sostienen en el gobierno provincial.


Estas reformas no solo estabilizaron la economía provincial, sino que también mejoraron la calidad de vida de los mendocinos, posicionando a Mendoza como un modelo de gestión eficiente y responsable.