La industria argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos en los últimos años. Según un informe internacional que analizó la evolución del sector manufacturero entre 2023 y 2025 en 56 economías, el país registró el segundo peor desempeño industrial del mundo, solo superado por Hungría.

El ranking se elaboró a partir de la evolución de la producción industrial en cada país durante ese período. Los resultados reflejan una caída significativa de la actividad manufacturera local en comparación con otras economías, incluso dentro de un contexto global atravesado por desaceleración económica y cambios en las cadenas de producción.

De acuerdo con los datos analizados, la actividad industrial argentina acumuló en los últimos dos años una caída promedio del 7,9%. Ese deterioro se refleja también en otros indicadores del sector, como el cierre de empresas manufactureras, la pérdida de empleo y la menor utilización de la capacidad instalada en las fábricas.

En términos empresariales, el informe señala que en el período analizado cerraron más de 2.400 compañías industriales en el país, lo que equivale aproximadamente al 5% del total de firmas manufactureras. A su vez, el sector perdió cerca de 73.000 puestos de trabajo registrados en dos años, evidenciando el impacto de la retracción productiva sobre el mercado laboral.

Otro dato que grafica la magnitud de la crisis es el nivel de utilización de las plantas industriales. Según el relevamiento, la capacidad instalada cayó al 57,9%, el nivel más bajo en una década si se excluye el período excepcional de la pandemia.

Entre los factores que explican este deterioro se destacan la caída del consumo interno, el encarecimiento de los costos productivos y las dificultades para sostener la actividad en un contexto de fuerte ajuste macroeconómico. Diversos informes sectoriales advierten que la demanda local se convirtió en uno de los principales límites para la producción, con muchas fábricas que señalan que podrían producir más pero no encuentran suficiente mercado para sus bienes.

La situación genera preocupación entre cámaras empresarias y dirigentes industriales, que alertan sobre el impacto que este escenario podría tener en la estructura productiva del país. En las últimas semanas, representantes del sector reclamaron al Gobierno abrir canales de diálogo para abordar la situación y evitar un mayor deterioro de la actividad manufacturera.

En paralelo, el panorama industrial contrasta con otros indicadores económicos que muestran señales mixtas. Mientras algunos organismos internacionales proyectan que la economía argentina podría crecer en 2026, el desempeño del sector manufacturero continúa siendo uno de los puntos más débiles del entramado productivo.

De esta manera, el ranking internacional vuelve a poner en evidencia los desafíos estructurales que enfrenta la industria argentina, un sector históricamente central para la generación de empleo, el desarrollo tecnológico y la diversificación de la economía nacional.